¿¿A CONTAR CALORÍAS??

Desde pequeñas y a veces sin querer, nos metemos a un mundo donde contar calorías es la única forma de tener el cuerpo perfecto. Gramo por gramo, kilo menos kilo, contar cada cosa que se come puede resultar en un comportamiento muy peligroso especialmente en la adolescencia. 

Antes de comenzar a hablar de los prejuicios de contar calorías (en un mundo donde la calidad de los alimentos es ahora muchísimo más importante que cuánto comemos), quiero decir que contar calorías sí funciona. Si te levantas y cada comida que tienes contiene cierta cantidad de calorías, cuentas tus macros y te ejercitas hasta lograr quemar otra cantidad de ellas, vas a bajar de peso. Entonces qué tiene de malo contarlas?

Yo abogo por la salud y la vida fitness a largo plazo, nada de dietas a corto plazo para bajar “unos kilitos”. Creo firmemente en lograr un cambio de mentalidad con nuestros cuerpos y nuestro bienestar. Muy lejos de la mentalidad de “la comida es mala y el ejercicio es mi castigo por comer”. Muy lejos de la idea de que un cuerpo saludable y fit debe verse de tal manera o entrar en una talla específica de jean. Pero sobretodo, la necesidad de encontrar soluciones a LARGO plazo no solo para perder peso sino para mantener una buena salud.

Si te dijera que puedes elegir entre un puñado de sticks de verduras y dos galletas 0 fat que tienen la misma cantidad de calorías, ¿cuál escogerías? Y es que de esto se trata. Una caloría no es simplemente una caloría. Es lo que pasa dentro del cuerpo con esa caloría lo que realmente cuenta, es decir, el factor CALIDAD. Los alimentos procesados tienen aditivos que causan aun más hambre, ¿nunca has sentido que mientras comes snacks más hambre te da? Por eso mismo es. Los carbohidratos refinados (postres y comida llena de grasa) elevan los niveles de azúcar en el cuerpo, el cual lucha contra esto liberando muchísima insulina, causando cansancio y hambre por MÁS carbos de estos. 

La cuenta de calorías normalmente ocurre en chicas de mi edad y mucho menores. Todo empieza con una obsesión por ver cuánto comemos (como si comer una mitad de un keke no hiciera suficiente daño), más que lo que comemos. Son ideas fijadas en el peso y los kilos. Saltarte comidas, mirar la información nutricional con un tonto fin, ir dieta tras dieta. Centrados en únicamente… las calorías. 

Si no me creen que hacer esto no funciona para la salud en general. Fue probado por un estudio de The New England Journal of Medicine (2011), donde señalaban que: “centrarse en la calidad de la dieta general – como comer menos acúzares refinados y granos refinados y productos mucho menos procesados – es probablemente más importante para la salud a largo plazo que monitorear la ingesta total de calorías o grasas o cualquier otro dato nutricional.”

Algunas razones por las cuales dejé de contar calorías son las siguientes:

  • Contar calorías puede hacer que nos enfoquemos completamente en la cantidad, dejando de lado lo más importante: una nutrición de calidad base para una vida saludable. Cuando nos enfocamos únicamente en cuánto comemos, nos olvidamos la diferencia entre la misma cantidad de calorías para alimentos buenos y malos, así que quienes deciden contarlas normalmente se envuelven en una dieta llena de alimentos procesados y con grasa pensando que por bajas calorías estos no engordan. 
  • Contar calorías constantemente puede resultar tremendamente estresante. Como siempre digo, la comida jamás debería ser una fuente de estrés. El estrés interviene con bastantes procesos vitales, especialmente con la digestión. Si comes estresada por las calorías, el cuerpo como reacción la almacena como grasa o simplemente no lo digiere bien, llevando esto a problemas de nutrición.
  • Es el inicio de una mala relación con nuestro cuerpo y la comida. La comida se vuelve nuestra enemiga, porque cada bocado más implica más calorías. Sentimos que tenemos que privarnos de las cosas que amamos porque no entran en nuestra cantidad de calorías. Agregamos el ejercicio para permitirnos comer lo que queramos. El ejercicio se vuelve una forma de castigo. El camino hacia una vida sana no debería doler, ni distorsionar nuestra alimentación y autoestima. 

-Fuente-

Dariush Mozaffarian, M.D., Dr.P.H., Tao Hao, M.P.H., Eric B. Rimm, Sc.D., Walter C. Willett, M.D., Dr.P.H., and Frank B. Hu, M.D., Ph.D. (2011). Changes in Diet and Lifestyle and Long-Term Weight Gain in Women and Men. N Engl J Med, 3642392-2404. Extraído de: http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa1014296#t=abstract

Bueno chicas espero que les haya ayudado a informarse más de este tema!! Recuerden que una mente sana es un cuerpo sano. Es hora de ver la calidad de nuestros alimentos. Las quiero!! xo

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